EL HUERTO ECOLÓGICO

Lo primero antes de plantearse poner en marcha un huerto ecológico es la planificación. Debemos saber qué tipo de cultivos ecológicos queremos, donde se pueden ubicar y cual será el fin que perseguimos con nuestro huerto ecológico. Por ejemplo, no es lo mismo disponer de tierra para el cultivo del tomate con el fin de vender la producción de estas hortalizas en un mercado, que tener un cultivo de tomates para el autoconsumo.

Hoy en día no existen grandes problemas de abastecimiento de agua, sobre todo utilizando métodos en los que se consume poca agua como con el riego por goteo, además de poder construir sitios donde poder embalsar agua que pueden servir para el desarrollo de otras actividades como el cultivo de peces o piscicultura, aportando un valor añadido al huerto ecológico donde se podría poner en marcha el cultivo de tilapia, carpa y otros peces.

Canalizar y aprovechar el agua de la lluvia así como la ´construcción de estanques a diferentes alturas para el procesos de oxigenación permite el uso sostenido de los recursos a la vez que provee de alimentos sanos y naturales.

Huerto ecológico

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De esta forma se puede plantear convertir zonas de secano en regadío para desarrollar cultivos ecológicos a gran escala o en un pequeño huerto ecológico para uso particular. Pero el huerto ecológico debe tener en cuenta la sostenibilidad, así que deberemos adaptar los cultivos al clima y al suelo del que dispongamos. Lo más correcto es plantar variedades bien adaptadas a la zona y tipo de tierra que tengamos así como desarrollar una adecuada rotación de cultivos.

Para mantener la actividad biológica del suelo deberemos cultivar fríjoles, guisantes, habas u otras leguminosas según programas plurianuales y usar abonos ecológicos procedentes de explotaciones que también sean de carácter ecológico. Si aún así no bastase, existen fertilizantes debidamente permitidos para la agricultura ecológica.

Para combatir las plagas en el huerto ecológico, se deberán seleccionar correctamente variedades resistentes, plantarlas de manera rotacional y de manera intercalada. Establecer una zona barrera con arbustos que separe nuestro huerto ecológico del exterior. Sólo en caso de una plaga demasiado incontrolable se podrán utilizar fitosanitarios y siempre deberán haber sido debidamente aprobados.

Las semillas que se escojan deberán ser siempre procedentes de plantas de cultivos ecológicos. Es totalmente incompatible el uso de variedades genéticamente modificadas o semillas transgénicas con la agricultura ecológica. Asimismo, hasta pasado un periodo de dos años desde que se pone en marcha un suelo mediante cultivos ecológicos, no se podrá considerar un huerto ecológico.

Por último deberá hacerse una planificación integral que intente consumir el mínimo en recursos exteriores y aprovechar al máximo los propios. Por ejemplo, es conveniente tener una zona de compostage que aproveche nuestro material de deshecho para producir abono ecológico de calidad que vuelva a alimentar nuestra tierra. Respeto al medio, planificación integral y cumplimiento de las normas son los tres ejes sobre los que debemos basar nuestro huerto ecológico.

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